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Colombia se quedó sin política contra las drogas desde que llegó Gustavo Petro. Acabaron con los programas de sustitución de cultivos y la erradicación tanto voluntaria como forzosa (cayeron 70%). Hoy el país cuenta con más de 253 mil hectáreas de coca y la incautación no supera el 28% de la producción de cocaína.
Defender la institucionalidad es defender la ley, es hacer cumplir la Constitución. Este gobierno todo, pero en especial el Presidente Petro considera que están por encima de la ley. Es evidente que preferiría ser un emperador. El desdén con el que afrontan los límites legales es desconcertante. Por eso, en varias ocasiones le he pedido a la rama judicial que derogue actos abiertamente ilegales. Demandé el Ministerio de la Igualdad, el nombramiento del Embajador de México, los decretos de emergencia de la Guajira, la hostil toma de la Universidad Nacional, la reforma pensional, entre otros.
El Comité de la Regla Fiscal alertó, con cálculos preliminares, que el gobierno de Petro rompió la regla fiscal. Es una noticia grave para Colombia, pues puede significar nuevas caídas en la calificación de la deuda, y anuncia peligrosas consecuencias para la nación. Podríamos enfrentar inclusive problemas de caja.
Mientras el país se retuerce en medio de violencia en el Catatumbo, el Valle, el Cauca, Nariño, Guaviare, Arauca, Caquetá… el gobierno hace un despliegue de desconexión e indiferencia transmitiendo un triste consejo de Ministros. No vale la pena entrar en los temas tratados, ni las lágrimas, ni los regalos. Pareció el intento de los eventuales candidatos marcar distancia con el ala vinculada a escándalos. Lo cual es una tremenda hipocresía. La corrupción de la campaña le compete directamente al Presidente. Fue su hijo el que estuvo recibiendo dinero de poderosos contratistas del Estado, de personas extraditadas y hasta vinculadas con corrupción. Fue su hermano el que visitó criminales de todas las pelambres en cárceles, prometiendo beneficios jurídicos a paramilitares, guerrilleros, corruptos. Fue su campaña -gerenciada por Roa (hoy presidente de Ecopetrol)- la que recibió dineros que no están en la contabilidad y que a todas luces rompieron los topes de campaña. Así las cosas, todo el proyecto, todos sus ministros, todo su gobierno está comprometido con el pecado original.
El presidente Petro nos tenía acostumbrados a sus caprichos. Cada mañana se despertaba con una nueva ocurrencia que ponía a su equipo de gobierno en una improvisada ruta. Así sucedió con la salud del magisterio, con la producción de energía, el tren volador, los aguacates o con la idea de cambiar el escudo nacional. El resultado siempre ha sido el mismo: una crisis. La magnitud ha variado, pero la persistencia en dañar ha sido constante.
La Adres sostiene que 23.410 personas fallecidas registran atenciones en salud. Semejante situación sería gravísima. Sería un robo, un delito, y debería generar en todos los casos una investigación muy profunda, y más bien sencilla. Sobre estos RIPS se basa el estudio. Sin embargo, el gobierno lanzó semejante noticia, y los colombianos quedamos estupefactos. Pero nada pasó. El ministro habló de auditorías internacionales. Y, claro, con el pánico que hay en el sistema, ha habido más bien silencio.
El final del régimen de Maduro se ha convertido en un deseo de miles de ciudadanos de muy variadas nacionalidades. Sin duda, María Corina es un tremendo símbolo de libertad. Verla aparecer en una manifestación y alentar la resistencia es un hecho emocionante. Ha encendido en los venezolanos, como nunca antes, la ilusión de que el país volverá a pertenecerles.
El gobierno Petro le cortó los recursos a la salud para generar una crisis y demostrar que el sistema había fracasado, obligando así a una reforma. Estamos abocados al mismo procedimiento: el país tendrá un déficit de generación de energía eléctrica en los próximos años, y el gobierno viene preparando una trama según la cual todo es causado por la participación de los privados en el sistema.
El gobierno Petro acabó con Ecopetrol. La politización de las decisiones directivas, los escándalos de corrupción y la caída de la productividad tienen a la empresa con utilidades que no superan los 12 billones de pesos, cifra que, aunque considerable, representa una drástica caída, junto con pagos mínimos de dividendos y la ausencia de nuevos contratos de hidrocarburos.
